Hay una realidad que me hace reflexionar: en ocasiones no me gusta estar con ciertas personas, pero tengo que estar, por trabajo sobre todo, porque coincides con ellos o por lo que sea. No podemos vivir aislados. Bueno, técnicamente sí se puede, pero hay diversos estudios que demuestran que necesitamos al otro para vivir. Nuestro desarrollo cognitivo es más eficiente, por así decirlo. Hay varios casos:

Huérfanos rumanos (Bucharest Early Intervention Project). Niños criados en orfanatos sin vínculo afectivo tuvieron un desarrollo cognitivo y emocional peor. El daño era menor cuanto antes pasaban a una familia de acogida.

Aislamiento en celda. Los estudios de Grassian y Haney encuentran ansiedad, alucinaciones y paranoia en días o semanas. Por eso la ONU (Reglas Mandela) considera trato cruel más de 15 días seguidos.

Vengo a decir esto porque esta semana me tocaba ir con una persona a hacer un trabajo. No es una persona cómoda con la que estar, y no creo que acabe bien debido a su comportamiento: acabará probablemente bastante solo. El caso es que me hacía plantearme por qué debía de estar soportándolo, y me daban ganas de "huir", de esquivarlo. Me tuve que poner en mi sitio, de forma educada, algo que no me gusta hacer pero que es necesario: marcar territorio. Hay mucho "listillo". El objetivo era común, terminar un trabajo, pero hay personas que son menos conscientes de eso. Prefiero ser feliz a llevar siempre la razón.

Esto me hacía pensar en la tendencia natural y en las buenas filosofías que hay hoy en día: aislarte, crear negocios digitales que no dependan de ti o que no dependan de personas. Y más con cómo está el tema laboral de contratar a gente y la escala de costes. Aquí hay un concepto clave, que es el liderazgo, y unos valores en decadencia asociados a este liderazgo. Pero, noticia bomba: para vender necesitas solucionar problemas de otras personas, necesitas ayudar a otras personas, aportar valor a la sociedad. Tu recompensa se medirá en la cantidad de valor que aportes; es decir, dependes de personas.

La torre de Babel es una historia interesante que trae mucha enseñanza. Se juntaron una serie de personas y empezaron a construir una torre que llegase hasta el cielo. Dios se dio cuenta de las capacidades que desarrollaban estos individuos cuando se ponían de acuerdo, "cuando se entendían", cuando hablaban el mismo idioma, cuando su camino era el mismo. Así que decidió bajar y confundir sus lenguas, para que la cosa no fuera tan para arriba. No hace falta ni que hables otro idioma: con el mismo idioma no somos capaces de entendernos, de ponernos "en los zapatos del otro".

Somos seres complejos, o quizás le ponemos demasiada mente a la vida en vez de incorporar más vida. Necesitamos al otro para conocernos, para saber dónde están nuestras deficiencias, para ver lo que nos cuesta amar lo que es diferente a nosotros. No nos gusta el largo plazo. Lo rechazamos porque nos gusta tener esa "libertad" de poder elegir. Por eso creamos contratos que son fáciles de romper, familias que son fáciles de diluir, y la decadencia de la sociedad entra por ahí.

El sociólogo Carle Zimmerman defendía en 1947 que las civilizaciones empiezan a caer cuando la familia se vuelve algo de lo que se sale en cuanto roza. Se puede discutir su tesis, pero la intuición me parece certera: huimos del otro justo cuando más nos enseña. Aguanté 8 años en una empresa en la que no me gustaban las personas con las que trabajaba. No me gustaba la forma en la que me trataban, pero qué gran pena, qué gran lástima lo que me hubiese perdido si hubiese escapado, si hubiese huido. En cierto modo me habría perdido una madurez que ahora quizás no tendría, o tendría de otra manera.

Ya lo decía Job: "milicia es la vida del hombre sobre la tierra". La fricción no es un fallo del camino; es el camino. El idioma que hay que aprender es el del otro, pronto con la IA, dará igual el idioma que hables…

Fuentes

  • Bucharest Early Intervention Project: bucharestearlyinterventionproject.org

  • Grassian, S. (1983). Psychopathological effects of solitary confinement. American Journal of Psychiatry.

  • Haney, C. (2003). Mental health issues in long-term solitary and "supermax" confinement. Crime & Delinquency.

  • ONU, Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas Nelson Mandela), reglas 43-44.

  • Génesis 11, 1-9.

  • Job 7, 1.

  • Zimmerman, C. C. (1947). Family and Civilization. Harper & Brothers.

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