¿Qué vas a conquistar?

El jueves murió Cristóbal Colón. No el de las Américas: uno que nació en Zuera en 1949, que trabajó de sastre y que acabó de mozo en un psiquiátrico de Zaragoza con 22 años.

Lo que vio allí dentro le cambió la vida. Gente encerrada haciendo manualidades. Y llegó a una conclusión que a mí me parece de una hondura tremenda: aquello no servía porque a nadie le importaba el resultado. No era trabajo. Era entretenimiento para llenar las horas.

En 1982 pidió al alcalde de Olot un local para montar una empresa con quince personas con enfermedad mental. Hoy facturan 34 millones haciendo yogures.

Y sin embargo, lo que más oigo últimamente cuando hablo con empresarios es lo contrario: lo mucho que nos cuesta tratar con las demás personas.

Las herramientas que reducen la dependencia del humano. La carga social y emocional de tener gente a tu cargo. La carga de derechos y el olvido de las obligaciones. La presión que se ejerce desde las instituciones. Nada de eso facilita ni fomenta el trato con otros seres humanos.

Si Colón hubiera mirado a aquellas quince personas como las miraba todo el mundo, La Fageda no existiría.

Y de ahí a nosotros. ¡Cuánto nos cuesta amar! Pensamos: si el otro fuera como yo creo que debería ser, entonces sí lo querría. Y sufrimos, porque en el fondo estamos ansiosos por amar.

Por eso lo primero que hay que conquistar es la propia vida. Ser dueños de nuestra propia psique. ¡Cuántos puntos ciegos tenemos, Dios mío! Qué gran trabajo renovar la mente, renovar el pensamiento. El cerebro es como una masa de pizza: se puede moldear de forma asombrosa.

Estamos hechos para vivir en sociedad, para hablar con las personas. Hay un estudio de Harvard que ha seguido a las mismas personas y a sus descendientes durante ochenta años, y su conclusión es esta: lo que mejor predice una vida sana y feliz no es el dinero ni la fama, sino la calidad de las relaciones.

El alcalde de Olot le dijo a Cristóbal: si hubieras estudiado economía, no habrías montado la empresa.

Y una de las frases que él repetía era esta: «En La Fageda no nos dedicamos a hacer yogures, sino a mejorar vidas, y quien no entienda eso es que no entiende La Fageda».

Si eso no es propósito, dime tú qué lo es.

A Freud le preguntaron una vez cómo se sabe que una persona está sana. Respondió: lieben und arbeiten. Amar y trabajar. Esas dos capacidades son la marca de la madurez psíquica.

Amar y trabajar. Justo las dos cosas que aquellos quince encontraron en un local de Olot.

Si tienes personas a tu cargo, acuérdate de Cristóbal. Encuentra tu propósito y defiéndelo.

— Diego J.

Fuentes

ABC, Muere Cristóbal Colón, el hombre que empezó con internos de un psiquiátrico (11-09-2026).
Estudio de Harvard sobre el desarrollo adulto (Robert Waldinger, Una buena vida).
Freud, sobre el amar y el trabajar.

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